Amador González Serrano, cronista social de la Villa

Amador González Serrano, cronista social de la Villa

  • lAS ENTREVISTAS DE jOSÉ lUIS pde

  • Trás más de 40 años al servicio de la moda, la música y el deporte, hoy se ha convertido en fotógrafo muy activo en las redes sociales

Responsable durante más de cuatro décadas de la Boutique Don Juan, Amador González Serrano, nos da un paseo por la historia morala a través de sus vivencias y recuerdos. Música, deporte y confección son actividades en torno a las que ha girado su vida en todos estos años. En la actualidad colabora de forma altruista en diversos medios de comunicación locales, con sus fotografías y comentarios. Activo miembro también de diversos grupos en la red, relacionados con la cultura extremeña.

–¿Cúal es tu punto de partida humano?

–Nací en Herreruela de Oropesa, pero mis padres emigraron a Navalmoral cuando tenía ocho años, y aunque permanecí un tiempo con mis abuelos en Herreruela, no tardaron en traerme a Navalmoral. Me costó, al principio, más de un llanto separarme de mi entorno natal, pero me adapté rápido a Navalmoral, hasta el punto de considerarme hoy moralo de adopción.

¿Dónde y a qué edad empiezas a trabajar?

–Soy el segundo de seis hermanos, cinco chicos y una chica. Mi padre trabajaba de carpintero, instalando puertas y ventanas en los pueblos nuevos recién construidos, como Rosalejo y Tietar, pero entonces los sueldos no daban para cubrir las necesidades de una familia tan numerosa. Por este motivo los dos hermanos mayores empezamos a trabajar muy pronto, yo con ocho años, con el sr. Antonio “el Chocolatero”, en el kiosco de la paza de España, repartiendo y vendiendo periódicos. Este fue mi primer trabajo, hasta que al poco tiempo empecé a trabajar con el sr. Antonio Machuca, familia a la que he estado ligado profesionalmente hasta mi jubilación, hace cerca de ocho años, y a la que estoy muy agradecido. Al principio en la tienda de comestibles, y después en la que pusieron de electrodomésticos con una pequeña sección de música, donde tuve mi primera experiencia con la venta de discos. 'El Mundo, de Jimmy Fontana, fue el primero que vendí. Alterné esa temporada con algunos trabajillos extras, como la venta de gaseosas en el tren que pasaba, sobre las cuatro de la tarde. Me las cedían en el bar de la cantina, que llamábamos del Tío Tengo y aprovechando la parada subía al tren a venderlas cobrando después una comisión.

¿Puedes hablarnos de tu trayectoria a raíz de estos primeros trabajos?

–Con el sr. Antonio Machuca estuve ocho años, hasta los diecisiete. Fue una etapa muy bonita que recuerdo de mi juventud, pero en casa las necesidades eran grandes, los sueldos pequeños y surgió la oportunidad de irme a trabajar a SAFA, una compañía dedicada a la industria textil, en Blanes, Gerona. Hubo algún problema con la documentación y me tocó trabajar unos días de estibador descargando barcos, hasta que se solucionaron y pude entrar. Aquí estuve trabajando un tiempo, pero me tiraba mucho la tierra, y cuando vine a pasar unos carnavales se reafirmaron mis deseos de volver. Tanteé la posibilidad de trasladarme a Madrid con la misma empresa u otras, pero con la mili pendiente, se me cerraron todas las puertas. Afortunadamente, mi amigo Herminio me propuso trabajar con él en la construcción hasta irme a la mili, temporada en la que aprendí mucho y de la que guardo excelentes recuerdos. Al terminar la mili regresé a Navalmoral y empecé a trabajar de camarero en el bar Cáceres, alternándolo por las tardes con la Boutique Don Juan, y en mi día libre con viajes a Trujillo para recoger a las monjas las prendas de punto que fabricaban para Petunia. A finales de los 70, en gran parte por la mediación de Elías Collado, entonces mi maestro y encargado, al que estoy muy agradecido, me ofrecieron trabajar todo el día en la boutique, propuesta que acepté y llevé a cabo, primero de dependiente y luego como responsable, hasta mi jubilación cuarenta y un años después.

¿Qué puedes decirnos del mundo de la moda en Navalmoral, visto desde la Boutique Don Juan?

–Mi primer contacto con la moda lo tuve aquí. Al principio casi todo lo que teníamos era ropa de hombre, sastrería, algo de zapatería y complementos, pero no tardamos en incluir ropa de mujer. Fue una época muy buena, debido a las grandes obras que se realizaron en la zona, primero el salto de Valdecañas y después la central nuclear. Unos años dorados que vivió Navalmoral y su entorno, con numerosas tiendas y locales de ocio proliferando por doquier. Entonces realizábamos espectaculares desfiles y viajábamos incluso a Francia para comprar lo último en moda y traerlo a Navalmoral. Fuimos pioneros en este sentido, junto a la tienda de Vargas. Luego, Machuca y Almeida, que eran las firmas propietarias, pusieron sus propias tiendas, y la boutique fue cambiando de estilo, orientándose más hacia el deporte y la música, hasta su cierre.

¿Y del mundo del deporte?

–Mi afición por el deporte viene ya desde pequeño, tengo que nombrar a don Isidoro Flores, porque gracias a él se formaron muchos jóvenes en el deporte, yo entre ellos. Fui tres años consecutivos campeón de tiro con carabina de Navalmoral, y participamos corriendo campo a través en diferentes campeonatos provinciales. Cuando vine definitivamente a Navalmoral me incorporé a un equipo de baloncesto que tenían mis hermanos. Después tuve la oportunidad de ingresar en el Colegio de Árbitros de Baloncesto y no la desaproveché. Me colegié como árbitro y como entrenador. Desde entonces he formado a muchos árbitros y llegué a pitar en categoría nacional, en Segunda. Esta actividad, aparte de gustarme, me servía para desconectar del trabajo cotidiano. Por otra parte, como tenía que ir a las ferias de deporte, para estar al día en la boutique, he tratado y conocido a muchos deportistas de élite, como el entrenador de baloncesto Díaz Miguel, y otros deportistas y ex jugadores, convertidos en representantes de Adidas, que nos visitaban, hasta que cambió su política. También tengo que decir que actualmente soy presidente cofundador, con Rafael Mateos, de la peña Madridista Morala del Real Madrid.

–¿Y del mundo de la música?

–Como tienda de música fuimos pioneros en Navalmoral, en una época muy buena como he dicho antes. Viajábamos a Madrid a por lo último en música, nacional y de importación, para abastecer a todas las discotecas y pub de la zona; incluso de Badajoz teníamos clientes. Esta actividad nos relacionó con músicos, artistas y productoras de primer orden. Por aquí pasaron Bambino, cuando se inauguró la pista de Brasilia, Camela después, de ambos tengo firmada la entrada número uno. También Leonardo Dantés y otros como el bajista de Fórmula V, Mariano Sanz, convertido en representante de música. En el libro 'Ratinos', de Fernando Alfonso, me cita haciendo alusión al primer cassette que se grabó en Navalmoral, que fue el de 'Castúo', habla de cómo, a través de mi, pudieron ponerse en contacto con Pedro Vaquero, que era un productor de música folk de la zona de Candeleda, para grabarlo. También hice amistad en aquella época con José Luis, representante de Zafiro, hasta que montó su productora. Su esposa tenía el sello Max Music y él creó su propio sello, Sonifolk. Con él puse en contacto a grupos como Susi el Extremeño, Llares y otros grupos de la zona para grabar sus primeros discos. Personalmente toco la guitarra y la armónica, como te demostraré cuando terminemos la entrevista.

–¿Desde cuándo tu afición por documentar momentos y eventos con imágenes, qué te mueve a realizar este trabajo, colaborando incluso con los medios de comunicación de forma desinteresada?

–La fotografía creo que me gusta desde que tengo uso de razón. Con 18 años tuve mi primera cámara, una Werlisa, y siempre me ha gustado hacer fotos. Pero realmente cuando me entra la afición de participar en las redes sociales, es a raíz de mi prejubilación, coincidiendo con la enfermedad de mi esposa. Por las noches en casa tenía un ratito, y conectarme a Internet era como abrir una ventana que me comunicaba con la gente. Entonces pensé que por qué no, y empecé a subir fotografías, documentos y comentarios. Con tal fortuna que, después de cinco o seis años, la gente ha respondido tan bien, que casi me siento obligado a colgar algo todos los días. Mi colaboración desinteresada es porque pienso que la cultura debe difundirse y no estar archivada en un armario. Mi afición al deporte, la música, la cultura y la sociedad en general, facilita mucho mi labor, de lo que algunos consideran “cronista social”. De cualquier forma mis publicaciones están a disposición del medio que las solicite. Sólo pido que se haga buen uso de ellas.

Tu presencia en Internet es notable en diferentes grupos, relacionados principalmente con la cultura extremeña. ¿Puedes nombrarnos algunos? ¿Hay alguna dirección donde quien lo desee pueda seguir tus publicaciones?

–Sí, “Navalmoral qué me narras”, “Moralo no pierdas tus raíces!, “No eres de Navalmoral si no...”, “Amigos del Campo Arañuelo y La Vera” o “Amigos de la fotografía”, en fin, unos cuantos. Mi página en Facebook es Amador González Serrano, y aquí es donde concentro la mayor parte de mis publicaciones.

¿Recuerdas alguna anécdota profesional?

–En cierta ocasión, entró un cliente y amigo habitual, a comprarse unos pantalones. Salió del probador a mirarse en el espejo, y en este intervalo entró y salió una chica muy guapa con un vestido al probador. Volvió a entrar el cliente y al salir me dijo que le faltaban 5.000 pesetas del bolsillo y allí sólo había entrado la chica del vestido. Con gran apuro, le dije que no sabía que hacer, que a ver como solucionamos la papeleta. Déjame hablar con ella me respondió, a lo que accedí encantado de librarme de semejante situación. Según me comentó, la dijo que era policía y sólo ella podía tener las 5.000 pesetas, que cuando entrará otra vez al probador quería verlas caídas en el suelo, si quería librarse de que la detuviera. El caso es que así ocurrió. Vimos a la chica entrar y salir del probador y cuando volvió a entrar el cliente, encontró el billete en el suelo. La que sí desapareció y no volvimos a ver por la tienda fue la chica.

Muchas gracia por dedicarnos tu tiempo Amador. ¿Qué dirías para despedirte?

–En primer lugar que estoy muy agradecido a los empresarios que han contado conmigo para llevar sus negocios y en segundo lugar a los clientes que han hecho posible que estos subsistan. Entre todos me han enseñado mucho, permitiéndome además salir adelante con mi familia. También enviar un cariñoso saludo a todas mis amigas y amigos en la red y fuera de ella. Y por último desear a todos un ¡Feliz Carnaval!

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